¡EL SER HUMANO ELIGE SU FORMA DE VIVIR!

 

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ESTADO MENTAL

 

 ¿QUÉ ESPERA LA GENTE DE LA VIDA?

 La gente espera:

  • Salud

  • Vivir en paz

  • Conseguir todo fácil (depende la clase de vida)

  • Justicia en todo lo sentido

  • Tener felicidad

  • Oportunidad de hacer lo que quiere

  • Enriquecerse

  • Tener un nombre (ser alguien), etc.

 

Si analizamos con detenimiento los puntos anteriores, podemos darnos cuenta que no todos pensamos igual, aunque en algunos puntos nos parezcamos.

 Ya sabemos que la gente espera mucho de la vida y, uno de esos puntos mencionado es vivir en paz, a través de lo cual, podemos sentirnos bien.

Ahora, ¿cuál es la idea de sentirse bien?

 Esa es la forma o estado mental en la cual toda persona desea estar. Sin embargo, sabemos que el estado mental de sentirse bien no siempre será el correcto; esto quiere decir que, dependerá la forma o la manera de cómo la persona ve o vive la vida, recordando desde luego, que la vida es la persona misma, el ser humano en sí, y conforme a la personalidad, el estado mental de sentirse bien.

 Dicho esto podemos interpretar que, el estado mental de sentirse bien, feliz, regocijante, etc., de una persona llamada o llamado asesino (a) por naturaleza sería cuando asesina a alguien.

 Desde luego que este acto que sería regocijo para uno, no es aceptado por la mayoría de los seres humanos, entre los cuales yo soy uno de los que rechaza tales acciones.

 Alguien dice y pregunta a la vez, "si la persona es feliz haciendo tal acción, ¿Por qué no le dejamos en paz?"

Desde un punto de vista, la pregunta anterior es justificable, sin embargo, analizando lo siguiente nos daremos cuenta que hay un error en dicha reflexión.

 Primero: Ser feliz es un estado mental de tenerlo todo bajo control. Esto no implica que podemos hacer todo lo que se nos venga en gana, debido a los criterios de vida que cada persona posee. De allí que existen leyes por las cuales tenemos que regirnos, para que nuestros actos conforme a la mayoría, sean encausados en el orden, en el que todos sin excepción tengamos beneficios positivos.

 De lo contrario, el estado de niñez de obtener o hacer lo que no se pudo antes, me refiero a los caprichos, vendría a tomar lugar, pudiendo ser, penoso para unos y aceptable para otros.

 Segundo: Todas las personas queremos justicia en todos los sentidos positivos de la vida. Recordando que la justicia, es aquello en pro del bienestar de la persona, sin dañar al prójimo. Además, la Biblia afirma: "Has a otro lo que quiere que se haga contigo."

 Ahora, ¿Por qué las personas no reciben justicia en el diario vivir? ¿Será acaso el resultado de nuestra actitud mental, o quizás confundimos lo que es justo con el capricho?

 Tercero: Podríamos decir que, a veces, confundimos el capricho con lo que es justo, aunque si en el diario vivir no recibimos justicia, podemos aseverar su origen en la actitud mental que tomamos para ver nuestro medio ambiente, es decir, la forma como vemos las cosas, como interpretamos lo que sucede en derredor, y la claridad de saber lo que es justo o no. Sin embargo, recordemos que, lo que el hombre sembrare, esto también cosechará.

 

Partiendo de este punto, podemos decir que el ser humano no recibe injusticia todos los días de su vida, sino más bien, consecuencias de sus actos. Esto no quiere decir que, si hacemos algo positivo en bienestar del prójimo, y alguien más, aprovechando nuestra humildad nos hace daño, todo está bien y no existe la injusticia en ese momento o espacio de tiempo, más aún, si vemos la injusticia posible de cierto ángulo para aprender acerca de la persona misma, y de lo que el ser humano hace, vive, respira, piensa, comenta, analiza y comprende, si observamos la injusticia de esta forma, cambiaremos nuestro estado mental de recibir la vida, y por ende, no existiría la injusticia, aunque exista, porque existe, pero el punto en todo esto es controlar la injusticia y saber digerirla.

Ejemplo:

Había una vez un personaje x, laboraba de empleado en una gran compañía del este de la ciudad. Nuestro amigo en cuestión no solo cumplía con la tarea encomendada, sino que, iba más allá de sus funciones, dando como resultado positivo un mejor desarrollo para dicha empresa.

Sin embargo, a pesar de su positivismo, entusiasmo y actitud de eficacia para con la empresa y compañeros, siempre era maltratado verbalmente y, siendo esto curiosidad para muchos y estupidez para otros, se preguntaban por qué la actitud de proseguir la línea que llevaba. Así que, un día, alguien a quien llamaremos "A" conversó con nuestro amigo y manifestó lo siguiente:

 

“A”: -Hola, ¡Qué tal! ¿Cómo te sientes hoy?

 “X”: -¡Hola! Estoy muy bien, gracias. ¿Y cómo le va a usted?

 “A”: -¡Súper terrible! Muy mal. Muchos líos y problemas con la familia; e inclusive, aquí también en la empresa. ¡Imagínate! ¿Cómo entender la vida? ¿Cómo entender al ser humano?

 “X”: -Entiendo.

 "A" -¿Estás seguro que entiendes?

 "X" -Sí, entiendo por lo que dices que estás pasando. Nadie está exento de problemas.

 "A" -Mira, tengo una pregunta que hacerte, porque puedo notar que, por lo menos aquí en la empresa, estás pasando por algo similar. Sin embargo, siempre te observo feliz, tranquilo y sin nervios como si no pasaras por dificultades en la vida. Escucha, digo esto, porque he notado que eres un trabajador eficiente, buen compañero. Y, debido a tu eficiencia, la compañía funciona mucho mejor. Pero también es cierto que no te tratan como te mereces, sino lo contrario. Además, lo curioso del caso es que no te das cuenta de lo que está pasando, lo que hacen los demás en tu contra, tanto así que, estoy arriesgando mi amistad con los demás por estar hablando contigo, y a pesar de todo esto, eres una persona tranquila. Por lo cual te pregunto: ¿Cuál es la clave para estar así, de aguantar y aguantar y seguir siendo feliz?

 "X": -Bueno, primero que nada, quiero decirte que si sé lo que pasa a mi alrededor. Estoy bien claro de la posición injusta de la empresa para conmigo, si se puede decir injusta. La actitud sin razón valedera de mis compañeros de trabajo hacia mi persona, si te refieres a todo esto. Te digo que no soy ciego a la realidad, yo lo sé.

 "A": -Entonces, ¿por qué no cambias? Por ejemplo, mándalos a freír mono. Véngate. ¡Qué sé yo! Haz algo y te doy una mano.

 "X": -¡Gracias! Muy amable de tu parte, pero, yo he aprendido en mi diario vivir, a tomar provecho de todo lo que sucede en mi entorno, es decir, lo que hace la empresa y lo que hacen mis compañeros no es otra cosa que, instruirme acerca de la vida y el ser humano. Oye, yo me reflejo en ellos y, observando que sus actos no son válidos, trato de cambiar y trato de no hacer lo que negativamente hacen, de modo que estoy feliz porque cada día aprendo algo más de la vida y del ser humano a través de ellos. Mas bien, les agradezco sin que ellos sepan, el haber convertido la compañía en un lugar de enseñanza y aprendizaje acerca de la vida misma del ser humano. Por eso soy feliz y no veo injusticia, porque mi forma de ver es para aprender y tomar lo positivo, aunque duela. Porque duele.

 Alguien comentará: “Es lindo lo que se dice, pero eso está difícil”.

 Bueno, es obvio que no es fácil. Por cierto que, para obtener los buenos frutos de la vida, hay que luchar y, ¿Quién dijo que la vida es fácil?

 Ahora, existen variantes o causas por las cuales el ser humano no tiene el poder de ver la vida de una mejor forma y, uno de los puntos que impide al ser humano ser feliz, es el odio hacia su prójimo, odio que a la postre se revertirá hacia sí mismo o hacia sí misma, y vuelvo a repetir el dicho que: "Lo que el hombre sembrare, eso también cosechará."

 Continuando con el tema, ¿Qué es el odio? Según algunos, es un sentimiento de aborrecimiento al prójimo, debido al o los supuesto (s) acto (s) que no van de acuerdo a uno. Sabemos que es una fuerza interna cegadora que, cuando llega a su punto máximo, las intenciones pueden ser mortales; y una vez consumado el hecho, viene el arrepentimiento, sin reparar por cierto, el triste resultado de la muerte.

 ¿Por qué nosotros los seres humanos nos dejamos llevar por el odio? ¿Tan poco es el amor en la persona? ¿Existe el amor espiritual en el ser humano?

 Alguien responde y dice: "El ser humano no tiene amor por ser egoísta". ¿Qué dice la Biblia acerca de esto? "El ser humano ha perdido el amor por apartarse de Dios."

 Existen variantes por las cuales podemos decir que la gente está apartada de Dios; y es que el ser humano vive en el materialismo, se preocupa mucho por las cosas que no dan vida, mas llena un sentido de satisfacción.

El problema de ello es que la satisfacción es pasajera, mas las dificultades son periódicas.

 Si analizamos la situación, comprenderemos el por qué el ser humano se ha sumergido en el materialismo, tanto así que, casi todo lo que nos rodea en fecha presente, son cosas o por los menos la mayoría de ellas, son creadas por el ser humano. Es decir, muchas de las necesidades del ser humano, son necesidades creadas por el hombre que, para obtenerlas debe utilizar la preciada perla, llamada dinero, plata, del curso legal, según el país; de allí que la gente trata de enriquecerse; en consecuencia del amor al dinero, llevando ciegamente a la actividad infinita de acumular sin pausa, cuanto más sea posible del preciado metal. Y todo esto para hacerse de todos los supuestos placeres de comprar, vestir, de vender, etc., también podemos añadir que el ser humano quiere ser adorado, alguien en la vida; y esto ¿para qué? Para satisfacer el ego del "yo", para ser recordado, para ser valorado en algo, para ser bien visto por los demás.

 De acuerdo a los puntos anteriores, podemos analizar que, el ser humano, es un ser vivo con muchas emociones, las cuales, en su mayoría, no son manejables por el hombre.

 

Entonces, surge la pregunta, ¿por qué el ser humano desea ser bien visto por los demás?

 Es obvio que deseamos ser aceptados por la comunidad, pues conforme a esto, sentimos un aire de aprobación, de lo que somos, de lo que eres, lo que has logrado, lo que has hecho y, todo esto crea un estado mental de sentirse bien, de tenerlo todo bajo control que, por medio del elogio (endiosarse quizás) podemos percibir la aprobación externa, lo cual es una forma de mantener el control pues, esto nos dice que somos bien vistos con lo que hacemos. Pero, ¿Qué hacemos cuando somos elogiados? Nos hinchamos, nuestro ego sube a las nubes y consideramos la idea de que somos lo máximo y único (lo cual no es cierto). Aquí vale mencionar una historia bíblica que, de cierta forma, nos habla del menosprecio a los demás por causa del egoísmo.

 

“Se cuenta una vez que, el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña. Y habiendo convenido con los obreros el sueldo que les ofrecía (una moneda de plata al día),  los envió a su viña. Salió después cerca de las nueve de la mañana, y se encontró en la plaza con otros que estaban desocupados. Y les dijo: "Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que corresponda." Y fueron a trabajar.

 El patrón salió otras dos veces, como al medio día y como a las tres de la tarde, en busca de más trabajadores. Finalmente salió a eso de las cinco de la tarde, y vio a otros que estaban sin hacer nada, y les dijo: "¿Por qué pasan todo el día ociosos?" Contestaron ellos: "Porque nadie nos ha contratado." Dijo el patrón: "Vayan también ustedes a mi viña."

 Al anochecer, dijo el dueño de la viña a su mayordomo: "Llama a los trabajadores y págales su jornal, empezando por los últimos y terminando por los primeros." Se presentaron los que habían salido a trabajar a las cinco de la tarde, y a cada uno se le dio un denario (una moneda de plata).

 Cuando finalmente llegaron los primeros, se imaginaron que iban a recibir más; pero recibieron también un denario. Por eso, cuando se lo dieron empezaron a protestar contra el patrón.

 Decían: "Los últimos apenas trabajaron una hora y les pagaste igual que a nosotros, que soportamos el peso del día y del calor." El patrón contestó a uno de ellos:

 "Amigo, no he hecho nada injusto, ¿no convinimos en un denario al día? Entonces, toma lo que te corresponde y márchate. Me gusta darle al último tanto como a ti. ¿No tengo derecho a hacer lo que quiero con mi dinero? ¿Por qué miras con malos ojos que yo sea bueno?"

 Así sucederá: los últimos serán los primeros, y los primeros serán últimos."

 Mateo. 20: 1-16

 

 

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